"Cuando cumplí los quince años, cierto atardecer mi madre me dijo:
-Silvio, es necesario que trabajes.
Yo, que leía un libro junto a la mesa, levanté los ojos mirándola con rencor. Pensé: trabajar, siempre trabajar. Pero no contesté."
Roberto Arlt, El juguete rabioso
0 comentários:
Postar um comentário